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miércoles, 28 de marzo de 2012

¿Es necesaria una política fiscal expansiva?

En nuestro país desde el año pasado se ha venido discutiendo sobre la necesidad de hacer una política fiscal expansiva para hacer frente a los eventuales efectos negativos de una nueva crisis financiera mundial. El gobierno incluso anunció un paquete inicial de recursos destinado a impulsar la demanda interna. Pero,  ¿será necesaria una política fiscal expansiva? Analicemos.
Por política expansiva me voy a referir a expandir el gasto público financiado con deuda  y no a rebajar impuestos.
La teoría económica es clara en señalar que cuando una economía está experimentando  una situación normal en el sentido de que la tasa de interés de referencia del Banco Central está lejos de cero, la política óptima de estabilización es la política monetaria y no la fiscal. ¿Por qué? Porque la forma como actúa la política monetaria es através de alterar las ofertas relativas de activos, especialmente financieros y, con ello, sus precios y finalmente sus rendimientos,  afectando así las decisiones de gasto de los consumidores e inversionistas. Bajo condiciones ideales no debe provocar distorsión alguna en la economía, por lo tanto, es eficiente. En este caso no se debe usar política fiscal expansiva  debido a que en algún momento futuro tendrán que ponerse impuestos para solventar el pago del financiamiento de ese mayor gasto. Y si no estamos hablando de “lump-sum” impuestos, todo el resto de impuestos impone un costo social ya que provoca una divergencia entre la valoración social y privada de la mayor producción generada. En términos más rigurosos, la política fiscal debe ceñirse a los cánones de la teoría clásica, es decir, al análisis costo-beneficio del gasto, por el cual el consumo público debe crecer hasta igualar la utilidad marginal del consumo privado y la inversión pública hasta  igualar  la productividad marginal de la inversión privada. Las consideraciones de expandir la demanda agregada interna deben de quedar atrás. Por otro lado, también se aplican  las consideraciones del “crowding-out” que se producen sobre el gasto privado. Cuando la tasa de interés de referencia del Banco Central llega a cero, son otras consideraciones las que entran a tallar pero no es este el momento de tratarlas.
Aplicando estas consideraciones al caso peruano, recomendaría que de sentirse fuertes efectos negativos de la crisis  mundial se actúe primero respondiendo con política monetaria incluyendo la posibilidad  de usar mecanismos no convencionales. Respecto al gasto público, se debe priorizar el de inversión y sin que comprometa la actual estructura impositiva de la economía. Es decir, financiarlo con recursos acumulados y presupuestarios y  convocando  al sector privado pero de ninguna manera hacer una política de mayor gasto público financiado con más  deuda e impuestos futuros.
Por otro lado, las perspectivas de la economía peruana para este año están mejorando por varias razones. Primero, la desaceleración de la economía mundial no sería tan acentuada como se preveía a mediados del año pasado. Segundo, el consumo del sector privado sigue creciendo fuerte, a un ritmo superior al 6%. Tercero, la inversión privada acelerará su crecimiento inicialmente estimado básicamente por un factor de mejoramiento de expectativas. Cuarto, el gasto público en inversión, bajo las consideraciones establecidas líneas arriba, debe  crecer apreciablemente. Quinto, las tasas de interés en sus tramos medios y largos  están bajando autónomamente. Sexto, se estima que las exportaciones crecerán menos que el año pasado pero crecerán, quizá un 5%. Con esto la economía se acercará a su crecimiento potencial de largo plazo. Si se cumplen estos supuestos, ¿para qué mayores estímulos fiscales  que comprometan el futuro del país?

martes, 7 de febrero de 2012

La Eurozona y su proceso de ajuste

Transcurridos cuatro años desde el inicio de la crisis financiera-económica que azotó a la eurozona como un todo, queda cada vez más clara la naturaleza de su concepción, la larga duración de la misma y sus escasas posibilidades de una rápida recuperación. A diferencia de lo sucedido con la economía peruana donde los efectos de la crisis mundial 2008-2009 duró escasamente doce meses, medido en cifras sin desestacionalizar, en la eurozona la crisis continúa y se profundiza. Perú tuvo una recuperación tipo “V” mientras que la eurozona muestra una recuperación tipo “U”. ¿Por qué? Fundamentalmente por dos factores: Primero, en la eurozona y en EE.UU el problema es de  sobreendeudamiento de los gobiernos, en el primer caso, y de las personas, en el segundo caso. Mientras no se resuelva ese problema, la economía no tendrá una sólida recuperación. En el Perú no existió problema semejante. Segundo, los sistemas financieros y bancario en particular colapsaron provocando cortes abruptos del crédito al sector privado a la par que una reducción importante del  gasto del gobierno. En nuestro país no se dió ni lo uno ni lo otro.
Los países en problemas de la eurozona se encuentran en un proceso de repago de sus deudas, tanto gobiernos como personas; es decir, están ahorrando con lo que reducen el crecimiento del gasto agregado. Por otro lado, producto de la unión monetaria se produjo, en el pasado, fuertes flujos de capitales desde el centro -básicamente Alemania y Francia- hacia la periferia -Grecia, España, Italia e Irlanda- provocando un superávit de cuenta corriente de la balanza de pagos en los primeros, y un déficit en los segundos. Esto  generó en el trayecto un desequilibrio de precios relativos dada la expansión del gasto interno en los últimos. Para los países de la periferia, sus niveles de precios relevantes subieron relativamente a los de los países del centro suscitando la necesidad de un ajuste de estos en el tiempo. Si hubiera libertad de devaluar, el problema se arreglaría con relativa facilidad pero dada la existencia del “Euro”, esto no se puede. En consecuencia, el ajuste tendrá que darse vía deflación -periferia- e inflación -centro. Si el centro se resiste a la inflación, como está ocurriendo,  entonces todo el peso del ajuste caerá sobre los países de la periferia. Como existe rigidez hacia la baja de precios y salarios el ajuste se vuelve particularmente doloroso y largo, proceso que están experimentando en la actualidad  Grecia, Italia, España y otros.
Si Alemania y el Banco Central Europeo no alteran su concepción de cómo salir de la crisis, el proceso de recuperación será lento y doloroso en la eurozona.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Mi Nueva Publicación: "Teoría y Política Económica: La Experiencia Peruana"

 A todos aquellos que leen los artículos que publico regularmente en este blog les informo que ya está a la venta mi último libro titulado “Teoría y Política Económica: La Experiencia Peruana”, editado por la Universidad del Pacifico y distribuido por la Librería Crisol. Su precio es de 33 nuevos soles el ejemplar.
Considero que será una buena opción de lectura no sólo para los economistas o estudiantes de economía sino también para todas aquellas personas que tengan algún interés en conocer la realidad económica y social del país; no se necesita tener conocimientos de economía para entender los argumentos expuestos.
En este libro se pasa revista a las principales  decisiones de política económica que tomaron sucesivos gobiernos empezando por el del ex Presidente Alan García –desde su primer periodo hasta fines del año 2011. Asimismo, se explica con sencillez una serie de temas como las sucesivas reformas laborales que se han implementado, los aumentos del sueldo mínimo, los sucesos de Bagua, la campaña electoral del 2010-2011, la hiperinflación de 1989-1990, entre otros.
Los invito a que me  acompañen en esta revisión  a la  historia económica del Perú. No se arrepentirán de haber adquirido el libro.
Cordiales saludos,
Jorge González Izquierdo

jueves, 26 de enero de 2012

¿Deuda Externa o Deuda Eterna?

Hasta hace quince años atrás la deuda externa pública del país se acercaba, en promedio, al 50% del PBI, posición que se consideraba riesgosa dado que podía significar problemas para servirla adecuadamente y para la estabilidad macroeconómica de la nación. En realidad, varias generaciones de peruanos crecieron con la idea que en el Perú la deuda externa pública constituía un serio problema. Al extremo que se le motejaba con el término “deuda eterna”, graficando con ello la imposibilidad de que sea pagada en los términos pactados.
Hoy, existe deuda externa pública pero ya no se le considera  un “problema”. ¿Qué sucedió? Analicemos.
A fines del año pasado la deuda externa pública ascendía a 20 132 millones de dólares, lo que constituyó el 12% del PBI, porcentaje que no es considerado riesgoso en absoluto. Es decir, en escasos quince años se redujo dicho porcentaje de un poco más de 45% a escasamente 12%. Por otro lado, el servicio de la deuda externa pública constituye en la actualidad menos del 1% del PBI implicando una fuerte reducción respecto al pasado. ¿Qué se hizo para conseguir tal situación? Fueron varios los factores en juego. Primero, la economía empezó a crecer a tasas  mayores  financiando dicho crecimiento cada vez más con fuentes internas de ahorro. El ahorro externo, cuando fue positivo, constituyó en promedio el 2% del PBI en los últimos diez años. Segundo, los sucesivos gobiernos de Fujimori, Toledo y García implementaron medidas de reingeniería financiera que condujeron a reducir sustancialmente el servicio de la deuda externa. Se aprovechó la coyuntura mundial de bajas tasas de interés emitiendo nueva deuda externa menos cara que sustituyó a la antigua de mayor costo. Además, se tomó ventaja de las oportunidades de financiamiento que ofrecía el mercado local, en especial, los recursos manejados por las AFPs, para emitir deuda en soles que reemplazó la deuda externa en dólares más cara; es decir, se sustituyó deuda en dólares por deuda en soles. A fines del año pasado la deuda externa pública representaba el 12% del PBI y la deuda pública interna casi el 10% del PBI. Un crecimiento considerable respecto al pasado. En la actualidad la deuda pública total representa alrededor del 22%PBI.
Y ¿qué de la deuda externa privada? En principio, la teoría económica estándar no la considera mayor problema aún cuando recientemente esa posición está siendo cuestionada por algunos economistas. En el país llega a superar el 8% del PBI configurando con ello una deuda externa total de alrededor del 20% del PBI, magnitud que a nivel internacional se ubica entre las de menor incidencia.

martes, 3 de enero de 2012

Sobre el Comportamiento de la Inflación

Según cifras recientes publicadas por el INEI, el año 2011 cerró con una inflación de 4.74% por encima de la meta del BCRP; la cual estaba fijada en 2% anual –y 3% como límite superior-. Esta inflación se caracteriza, en lo fundamental, como una inflación de alimentos, cercana al 10%, dado que fueron los precios de alimentos los que la impulsaron fuertemente.
Desafortunadamente, ésta es el peor tipo de inflación que puede tener un país con amplios sectores de su población en situación de pobreza y extrema pobreza, ya que a ellos a quienes más golpea; pero ¿qué produjo tal inflación? Para responder la pregunta debemos recordar que son cuatro los factores que determinan una inflación: a) presiones de demanda; b) presiones de oferta; c) inflación importada; y d) expectativas. Respecto al primer factor tendríamos que decir que, en promedio, la demanda interna nominal creció más que el PBI potencial, sobre todo en los primeros meses del año, impulsando un crecimiento cercano al 4% de la inflación subyacente; esto configuró en alguna medida presiones inflacionarias de demanda. Existieron también presiones provenientes del lado de la oferta interna derivadas, en lo sustancial, de condiciones climatológicas adversas que afectaron los precios de algunos alimentos y del crecimiento de la productividad de factores; que sirvió para aminorar las presiones provenientes de los otros factores a ser considerados. La inflación importada jugó un rol importante ya que a nivel mundial los llamados commodities, alimentos y petróleo, registraron aumentos de precios considerables sobre todo en el primer semestre del año. Como el Perú importa en forma apreciable alimentos y combustibles, tales aumentos en los mercados mundiales se vieron reflejados internamente. Un factor que jugó en contra fue la apreciación del tipo de cambio nominal (4%), rebaja del dólar,  pero que no alcanzó para servir de contrapeso a la inflación importada indicando así que el pass-through en el Perú es relativamente pequeño. Las expectativas inflacionarias de los agentes económicos se desengancharon durante el año de la meta del BCRP, situándose alrededor del 3% de inflación anual. Ello contribuyó a poner su granito de arena en el comportamiento de la inflación. Ante este panorama el BCRP  creyó conveniente no  rebajar su tasa de interés de referencia (4.25%) lo cual me pareció una decisión muy sensata, no obstante la petición de algunos economistas muy cercanos al gobierno que sostenían que era necesario rebajarla en vista de la crisis internacional que se avecina.
Para el año 2012 estimo  que la inflación debería ser menor en consideración a que la economía registrará una menor tasa de crecimiento  de la producción como de la demanda agregada; así como, al hecho de que la economía mundial se desacelerará fuertemente reduciendo con ello presiones alcistas sobre el precio de los alimentos y combustibles. Es probable que, en este escenario,  la inflación se acerque al rango meta del BCRP (1%-3%). Las expectativas de inflación de los agentes económicos no tendrían motivo para no engancharse con el 2% del BCRP.
Habría que resaltar que de darse lo pronosticado para el 2012, el BCRP tendría mayor libertad de maniobra con la tasa de interés de referencia y, en general, con la política monetaria ya que si la nueva crisis internacional nos golpease fuertemente  podría tranquilamente implementar una política monetaria expansiva sin preocuparse en exceso de la inflación.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

SALUDO POR NAVIDAD Y AÑO NUEVO

A TODOS LOS SEGUIDORES DE MI BLOG Y A LOS QUE LEEN REGULARMENTE LOS ARTICULOS AHÍ PUBLICADOS, LES DESO UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y UN GRANDIOSO AÑO NUEVO.
LO MISMO LE DESEO A NUESTRO QUERIDO PAÍS.
HAGO LA PROMESA DE QUE A LO LARGO DEL 2,012 SEGUIRÉ ANALIZANDO EL DESENVOLVIMIENTO DE LA ECONOMÍA PERUANA, NO SÓLO QUEDÁNDOME EN EL PURO ANÁLISIS SINO TAMBIÉN FORMULANDO LAS RECOMENDACIONES RESPECTIVAS.
JORGE GONZALEZ IZQUIERDO

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sobre el acuerdo para salvar la Eurozona

En los últimos días se produjo una reunión de los veintisiete países conformantes de la Unión Europea tendiente a encontrar una salida a la crisis que está viviendo Europa, sobre todo, la Eurozona. Cinco fueron los acuerdos básicos: Primero, crear una instancia supranacional que trate problemas muy graves, de alcance zonal, y que  facilite la transferencia de recursos hacia los países que presenten  problemas económicos y  fiscales en especial; trata de simular lo que pasa en los EE.UU cuando el gobierno federal transfiere recursos a los estados que están presentando problemas de liquidez o solvencia. Segundo, activar y fortificar el Fondo Europeo para afrontar las situaciones de crisis en que se encuentren sus miembros. Tercero, fijar como meta un déficit fiscal estructural no mayor al 0.3% del PBI. Cuarto, no comprometer a la banca privada en futuros esquemas de rescate a países con problemas de deuda pública. Quinto, transferir apreciables recursos al FMI. Con estos acuerdos se piensa encontrar una solución a los problemas de la Eurozona. ¿Qué pasó? Los mercados no mostraron una reacción favorable. ¿Por qué? Porque el diagnóstico realizado se centra, primordialmente, en los aspectos fiscales de la crisis. La solución, por ende, es austeridad fiscal en los países con problemas tipo Italia, España, Portugal, Grecia, entre otros. Se esgrime la tesis de “austeridad expansiva”; que el sector público se ajuste el cinturón es expansivo, ya que tendrá efectos reactivadores sobre el gasto privado vía expectativas, fundamentalmente. Y también porque no se logró que el Banco Central Europeo (BCE) tome  acciones directas orientadas a comprar masivamente bonos de deuda pública  de los países afectados. ¿Qué significa esto? Primero que el problema fundamental de la Eurozona no tanto es fiscal sino de balanza de pagos. El ajuste requerido para los países que presentan apreciables déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos como Italia, España, Grecia, Portugal, tiene que ir acompañado con un ajuste en sentido contrario en los países con superávit de cuenta corriente como Alemania. En los primeros, se contrae gasto; en los segundos, se expande. Porque si todos contraen gasto a la misma vez  para generar superávit de cuenta corriente, entonces ¿quién será la contrapartida de ese superávit?  Por el contrario, el costo del ajuste en los primeros será excesivo con las implicancias políticas y sobre todo sociales que ello conllevará. Segundo, se necesita que el BCE compre bonos de deuda pública de países como Italia, España, entre otros, ya que ello permitirá rebajar sustancialmente la tasa de interés aliviando los temores de un “default”, ayudando a expandir el gasto privado y “comprando” tiempo para que dichos países implementen reformas de largo plazo que estimulen el crecimiento. Sin la participación activa del BCE la credibilidad del acuerdo será baja. Tercero, lo de “ajuste expansivo” es una tesis que sólo sirve en la pizarra de una clase; no tiene mayor asidero real como lo demuestra un reciente estudio del FMI.
En resumen, el acuerdo logrado es un buen primer paso pero no alcanzará para solucionar los problemas de liquidez, solvencia y estructurales que aquejan a varios países de la Eurozona. Tiene que cambiar el diagnóstico, la receta y sobre todo la participación del BCE.