miércoles, 1 de febrero de 2012

Mi Nueva Publicación: "Teoría y Política Económica: La Experiencia Peruana"

 A todos aquellos que leen los artículos que publico regularmente en este blog les informo que ya está a la venta mi último libro titulado “Teoría y Política Económica: La Experiencia Peruana”, editado por la Universidad del Pacifico y distribuido por la Librería Crisol. Su precio es de 33 nuevos soles el ejemplar.
Considero que será una buena opción de lectura no sólo para los economistas o estudiantes de economía sino también para todas aquellas personas que tengan algún interés en conocer la realidad económica y social del país; no se necesita tener conocimientos de economía para entender los argumentos expuestos.
En este libro se pasa revista a las principales  decisiones de política económica que tomaron sucesivos gobiernos empezando por el del ex Presidente Alan García –desde su primer periodo hasta fines del año 2011. Asimismo, se explica con sencillez una serie de temas como las sucesivas reformas laborales que se han implementado, los aumentos del sueldo mínimo, los sucesos de Bagua, la campaña electoral del 2010-2011, la hiperinflación de 1989-1990, entre otros.
Los invito a que me  acompañen en esta revisión  a la  historia económica del Perú. No se arrepentirán de haber adquirido el libro.
Cordiales saludos,
Jorge González Izquierdo

jueves, 26 de enero de 2012

¿Deuda Externa o Deuda Eterna?

Hasta hace quince años atrás la deuda externa pública del país se acercaba, en promedio, al 50% del PBI, posición que se consideraba riesgosa dado que podía significar problemas para servirla adecuadamente y para la estabilidad macroeconómica de la nación. En realidad, varias generaciones de peruanos crecieron con la idea que en el Perú la deuda externa pública constituía un serio problema. Al extremo que se le motejaba con el término “deuda eterna”, graficando con ello la imposibilidad de que sea pagada en los términos pactados.
Hoy, existe deuda externa pública pero ya no se le considera  un “problema”. ¿Qué sucedió? Analicemos.
A fines del año pasado la deuda externa pública ascendía a 20 132 millones de dólares, lo que constituyó el 12% del PBI, porcentaje que no es considerado riesgoso en absoluto. Es decir, en escasos quince años se redujo dicho porcentaje de un poco más de 45% a escasamente 12%. Por otro lado, el servicio de la deuda externa pública constituye en la actualidad menos del 1% del PBI implicando una fuerte reducción respecto al pasado. ¿Qué se hizo para conseguir tal situación? Fueron varios los factores en juego. Primero, la economía empezó a crecer a tasas  mayores  financiando dicho crecimiento cada vez más con fuentes internas de ahorro. El ahorro externo, cuando fue positivo, constituyó en promedio el 2% del PBI en los últimos diez años. Segundo, los sucesivos gobiernos de Fujimori, Toledo y García implementaron medidas de reingeniería financiera que condujeron a reducir sustancialmente el servicio de la deuda externa. Se aprovechó la coyuntura mundial de bajas tasas de interés emitiendo nueva deuda externa menos cara que sustituyó a la antigua de mayor costo. Además, se tomó ventaja de las oportunidades de financiamiento que ofrecía el mercado local, en especial, los recursos manejados por las AFPs, para emitir deuda en soles que reemplazó la deuda externa en dólares más cara; es decir, se sustituyó deuda en dólares por deuda en soles. A fines del año pasado la deuda externa pública representaba el 12% del PBI y la deuda pública interna casi el 10% del PBI. Un crecimiento considerable respecto al pasado. En la actualidad la deuda pública total representa alrededor del 22%PBI.
Y ¿qué de la deuda externa privada? En principio, la teoría económica estándar no la considera mayor problema aún cuando recientemente esa posición está siendo cuestionada por algunos economistas. En el país llega a superar el 8% del PBI configurando con ello una deuda externa total de alrededor del 20% del PBI, magnitud que a nivel internacional se ubica entre las de menor incidencia.

martes, 3 de enero de 2012

Sobre el Comportamiento de la Inflación

Según cifras recientes publicadas por el INEI, el año 2011 cerró con una inflación de 4.74% por encima de la meta del BCRP; la cual estaba fijada en 2% anual –y 3% como límite superior-. Esta inflación se caracteriza, en lo fundamental, como una inflación de alimentos, cercana al 10%, dado que fueron los precios de alimentos los que la impulsaron fuertemente.
Desafortunadamente, ésta es el peor tipo de inflación que puede tener un país con amplios sectores de su población en situación de pobreza y extrema pobreza, ya que a ellos a quienes más golpea; pero ¿qué produjo tal inflación? Para responder la pregunta debemos recordar que son cuatro los factores que determinan una inflación: a) presiones de demanda; b) presiones de oferta; c) inflación importada; y d) expectativas. Respecto al primer factor tendríamos que decir que, en promedio, la demanda interna nominal creció más que el PBI potencial, sobre todo en los primeros meses del año, impulsando un crecimiento cercano al 4% de la inflación subyacente; esto configuró en alguna medida presiones inflacionarias de demanda. Existieron también presiones provenientes del lado de la oferta interna derivadas, en lo sustancial, de condiciones climatológicas adversas que afectaron los precios de algunos alimentos y del crecimiento de la productividad de factores; que sirvió para aminorar las presiones provenientes de los otros factores a ser considerados. La inflación importada jugó un rol importante ya que a nivel mundial los llamados commodities, alimentos y petróleo, registraron aumentos de precios considerables sobre todo en el primer semestre del año. Como el Perú importa en forma apreciable alimentos y combustibles, tales aumentos en los mercados mundiales se vieron reflejados internamente. Un factor que jugó en contra fue la apreciación del tipo de cambio nominal (4%), rebaja del dólar,  pero que no alcanzó para servir de contrapeso a la inflación importada indicando así que el pass-through en el Perú es relativamente pequeño. Las expectativas inflacionarias de los agentes económicos se desengancharon durante el año de la meta del BCRP, situándose alrededor del 3% de inflación anual. Ello contribuyó a poner su granito de arena en el comportamiento de la inflación. Ante este panorama el BCRP  creyó conveniente no  rebajar su tasa de interés de referencia (4.25%) lo cual me pareció una decisión muy sensata, no obstante la petición de algunos economistas muy cercanos al gobierno que sostenían que era necesario rebajarla en vista de la crisis internacional que se avecina.
Para el año 2012 estimo  que la inflación debería ser menor en consideración a que la economía registrará una menor tasa de crecimiento  de la producción como de la demanda agregada; así como, al hecho de que la economía mundial se desacelerará fuertemente reduciendo con ello presiones alcistas sobre el precio de los alimentos y combustibles. Es probable que, en este escenario,  la inflación se acerque al rango meta del BCRP (1%-3%). Las expectativas de inflación de los agentes económicos no tendrían motivo para no engancharse con el 2% del BCRP.
Habría que resaltar que de darse lo pronosticado para el 2012, el BCRP tendría mayor libertad de maniobra con la tasa de interés de referencia y, en general, con la política monetaria ya que si la nueva crisis internacional nos golpease fuertemente  podría tranquilamente implementar una política monetaria expansiva sin preocuparse en exceso de la inflación.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

SALUDO POR NAVIDAD Y AÑO NUEVO

A TODOS LOS SEGUIDORES DE MI BLOG Y A LOS QUE LEEN REGULARMENTE LOS ARTICULOS AHÍ PUBLICADOS, LES DESO UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y UN GRANDIOSO AÑO NUEVO.
LO MISMO LE DESEO A NUESTRO QUERIDO PAÍS.
HAGO LA PROMESA DE QUE A LO LARGO DEL 2,012 SEGUIRÉ ANALIZANDO EL DESENVOLVIMIENTO DE LA ECONOMÍA PERUANA, NO SÓLO QUEDÁNDOME EN EL PURO ANÁLISIS SINO TAMBIÉN FORMULANDO LAS RECOMENDACIONES RESPECTIVAS.
JORGE GONZALEZ IZQUIERDO

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Sobre el acuerdo para salvar la Eurozona

En los últimos días se produjo una reunión de los veintisiete países conformantes de la Unión Europea tendiente a encontrar una salida a la crisis que está viviendo Europa, sobre todo, la Eurozona. Cinco fueron los acuerdos básicos: Primero, crear una instancia supranacional que trate problemas muy graves, de alcance zonal, y que  facilite la transferencia de recursos hacia los países que presenten  problemas económicos y  fiscales en especial; trata de simular lo que pasa en los EE.UU cuando el gobierno federal transfiere recursos a los estados que están presentando problemas de liquidez o solvencia. Segundo, activar y fortificar el Fondo Europeo para afrontar las situaciones de crisis en que se encuentren sus miembros. Tercero, fijar como meta un déficit fiscal estructural no mayor al 0.3% del PBI. Cuarto, no comprometer a la banca privada en futuros esquemas de rescate a países con problemas de deuda pública. Quinto, transferir apreciables recursos al FMI. Con estos acuerdos se piensa encontrar una solución a los problemas de la Eurozona. ¿Qué pasó? Los mercados no mostraron una reacción favorable. ¿Por qué? Porque el diagnóstico realizado se centra, primordialmente, en los aspectos fiscales de la crisis. La solución, por ende, es austeridad fiscal en los países con problemas tipo Italia, España, Portugal, Grecia, entre otros. Se esgrime la tesis de “austeridad expansiva”; que el sector público se ajuste el cinturón es expansivo, ya que tendrá efectos reactivadores sobre el gasto privado vía expectativas, fundamentalmente. Y también porque no se logró que el Banco Central Europeo (BCE) tome  acciones directas orientadas a comprar masivamente bonos de deuda pública  de los países afectados. ¿Qué significa esto? Primero que el problema fundamental de la Eurozona no tanto es fiscal sino de balanza de pagos. El ajuste requerido para los países que presentan apreciables déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos como Italia, España, Grecia, Portugal, tiene que ir acompañado con un ajuste en sentido contrario en los países con superávit de cuenta corriente como Alemania. En los primeros, se contrae gasto; en los segundos, se expande. Porque si todos contraen gasto a la misma vez  para generar superávit de cuenta corriente, entonces ¿quién será la contrapartida de ese superávit?  Por el contrario, el costo del ajuste en los primeros será excesivo con las implicancias políticas y sobre todo sociales que ello conllevará. Segundo, se necesita que el BCE compre bonos de deuda pública de países como Italia, España, entre otros, ya que ello permitirá rebajar sustancialmente la tasa de interés aliviando los temores de un “default”, ayudando a expandir el gasto privado y “comprando” tiempo para que dichos países implementen reformas de largo plazo que estimulen el crecimiento. Sin la participación activa del BCE la credibilidad del acuerdo será baja. Tercero, lo de “ajuste expansivo” es una tesis que sólo sirve en la pizarra de una clase; no tiene mayor asidero real como lo demuestra un reciente estudio del FMI.
En resumen, el acuerdo logrado es un buen primer paso pero no alcanzará para solucionar los problemas de liquidez, solvencia y estructurales que aquejan a varios países de la Eurozona. Tiene que cambiar el diagnóstico, la receta y sobre todo la participación del BCE.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Entendiendo la crisis de la Eurozona

La eurozona, conformada por diecisiete países europeos, viene atravesando una de sus peores crisis de naturaleza financiera.
Dicha eurozona alberga dos tipos de países: los llamados países de la periferia -Grecia, Portugal, Irlanda, España, entre otros- y los países del centro como Alemania o Francia. Algunos de los países de la periferia como Grecia e Italia vienen presentando graves problemas de endeudamiento del sector público que arroja dudas sobre su capacidad de cumplir con su deuda en las condiciones pactadas y sobre la viabilidad del sistema financiero privado dada la amenaza de un “credit crunch” generalizado. Normalmente, el análisis de tal situación se hace en función de la sostenibilidad de la situación fiscal futura. Esta vez le daré un enfoque diferente; la analizaré a través de los resultados de la balanza de pagos.
Cuatro países, Portugal, Grecia, España e Italia, presentan un déficit acumulado en la cuenta corriente de la balanza de pagos de alrededor de 180 billones de dólares. Alemania por su parte presenta un superávit de cuenta corriente de alrededor de 180 billones de dólares. La eurozona en su conjunto presenta un ligero superávit en cuenta corriente. ¿Qué nos dice esto? Primero, que la eurozona no necesita que países como China o Brasil le inyecten recursos a manera de salvataje. Su problema es de redistribución interna de recursos desde  países del centro hacia  la periferia para solucionar el problema. ¿Cómo? Haciendo que los cuatro países mencionados ahorren más, reduzcan su demanda y fomenten el crecimiento económico de largo plazo a través de la implementación de reformas estructurales como la flexibilización del mercado laboral y la privatización. Por otro lado, los países del centro como Alemania que ahorran menos, ahora, gasten más.
Con ello, en los primeros se provocará una contracción económica severa e incluso una deflación en el corto plazo. En el segundo, una expansión e incluso inflación. Sin embargo, el ajuste tiene que ser de ambos grupos, no de uno sólo porque ahí el ajuste sería mayor que el necesario. ¿Algo más? Sí. Se necesita como complemento un ajuste de precios relativos. ¿Cómo? Si hubiera flexibilidad de tipo de cambio, es decir, todos los países con su propia moneda, debiera de conseguirse que en los cuatro países se dé una devaluación respecto a Alemania. Ello ayudaría apreciablemente a reducir el costo social del ajuste. Debido a que existe el euro (tipo de cambio fijo), entonces este cambio en precios relativos  tendrá que darse vía deflación-inflación. Como el Banco Central Europeo y sobre todo Alemania no están dispuestos, hasta el momento,  a permitir algo semejante (un poco más de inflación), todo el peso del ajuste tendrá que caer en los países de la periferia. Y habría que ver la viabilidad política de ese proceso y la viabilidad del euro mismo. En ese caso, es posible que Grecia termine dejando el euro.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Sobre el retiro del subsidio a los combustibles

Hace algunos días el gobierno tomó la decisión de efectuar un retiro parcial del subsidio a los combustibles. En efecto dispuso que las gasolinas de 98, 97, 95 octanos no estén consideradas en el FEC así como el petróleo que se usa en el desarrollo de actividades mineras y afines. También el GLP que no sea para uso doméstico. Si dejó en el  FEC el resto de gasolinas, GLP para uso doméstico, petróleo para el uso de la industria, en lo principal.
Considero que es un buen paso inicial en la dirección correcta. Hace varios años he venido sosteniendo que este subsidio no tenía razón de ser ya que implicaba  un uso ineficiente de los escasos  recursos del gobierno. ¿Por qué? Por dos razones en lo principal. Primero, porque viola uno de los requisitos que todo subsidio debe tener, la focalización en el objetivo a considerar. Prácticamente todos consumimos combustibles desde agentes económicos de altos ingresos, medios, bajos y muy bajos. Si queremos ayudar al pobre y muy pobre este subsidio no es el camino adecuado porque también estamos subsidiando a los que no lo necesitan y quizá  los de altos y medianos  ingresos reciben proporcionalmente más subsidio que el resto. Segundo, porque también viola un segundo requisito que todo subsidio debe cumplir, vale decir, que la actividad a ser subsidiada genere importantes economías externas como sucede en el caso de la educación y salud . Subsidiar los combustibles no genera dichas externalidades. Entonces,  por qué se insiste en seguir subsidiando los combustibles en forma indiscriminada.¿ Por temor a la inflación?. No. Ante una alza temporal del ´petróleo en el mundo  lo que se produciría sería un cambio de precios relativos que en el  corto plazo produciría un impacto inflacionario. No más. Sin embargo el costo alternativo de los miles de millones de soles gastados en el subsidio desde el 2004 hasta la fecha  ha sido muy grande, ¿Cuántas vías de comunicación, escuelas, hospitales, apoyo a la ciencia y tecnología se pudo haber hecho con esos recursos? No tiene sentido insistir en ello.
Considero que el gobierno en un plazo prudencial debe dar un segundo paso y terminar de retirar a todos los combustibles del FEC, dando por terminado dicho fondo. Especialmente el GLP que en forma terca insisten en subsidiarlo quizá para tratar de cumplir con una fallida promesa electoral.